Cuidar de tu maleta cada vez que realizas un viaje alarga su vida y evita tener una maleta dañada y afeada.
Si tienes una maleta con el interior forrado en tela puedes volcar la maleta para retirar los restos más grandes y después aspirarla bien para retirar esos restos de arena y otras partículas que suelen quedar, más aún si has estado en la playa. Actualmente existen maletas con el forro extraíble que puede lavarse en la lavadora. Si tu maleta no está forrada puedes, además de aspirar, pasar un paño húmedo para después secarla. Nunca cierres tu maleta si no está totalmente seca.
Puedes introducir un ambientador para la ropa en forma de bolsas de flores secas o rociarla con algún producto antiolores.
Para el exterior el método es similar: retira el polvo con un paño seco para, a continuación, hacerlo con un paño húmedo con jabón neutro. Aclara con otro paño húmedo sin empapar la maleta. Déjala secar bien antes de seguir con el paso final.
Otro consejo es guardar siempre la maleta dentro de una funda, es un paso importante a la hora de dejarla almacenada durante periodos de tiempo largos.
En cuanto a la ruedas de tu maleta, no olvides limpiar los ejes y en algunos casos aplicar un lubricante. ¡Atención! Si tu maleta es de cuatro ruedas evita rodar sólo con las dos traseras, se desgastarán de manera desigual.
Recuerda que en Tarín tenemos taller propio en el caso de que tengas que cambiar alguna pieza de tu maleta o te surja un problema.